Actualidad | Artículos | 05 SEP 2018

Networks y equipos colaborativos óptimos: 2 + 1 elementos imprescindibles

“Lo colaborativo promete impulsar entre todos un impacto positivo en equipos, empresas y en la sociedad, pero será necesario revisar cómo lo hacemos”
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Nohelis Ruiz Arvelo

Una de las partes más inesperadas y divertidas de mis presentaciones o talleres sobre networking, posicionamiento y marca personal es, cuando hablo de lo “colaborativo”. Los seres humanos nos agrupamos en busca de ayuda o como complemento a aquellas cosas que nos faltan, creamos alianzas con otros que disponen de cualidades, técnicas o aptitudes diferentes a las nuestras; permitiendo multiplicar las posibilidades de éxito; este es el escenario ideal. Hasta aquí todo estaba bien, pero de repente llega lo “colaborativo”, como todo, con sus pros y sus contras y ese crecimiento inorgánico que también vivimos en cuerpo y alma las personas cuando ayudamos a otros, y resulta que gran parte de la población lo está haciendo mal.

Te preguntarás por qué este tema, y que tiene que ver el networking con lo “colaborativo”, pues bien, una de las premisas para desarrollar y mantener una red de contactos de calidad, es que aportemos valor a la red, y cuando se trata de aportar valor me refiero a: ayudar a otros a abrirles el camino que necesiten para que sus proyectos personales y profesionales sean de éxito. Se habla mucho de aportar valor, pero ¿Que significa aportar valor? Tanto para el mundo online como en el offLine, se trata de ayudar a que otros logren sus objetivos con las herramientas y recursos que ya tenemos y los recursos que nos sobran, aportar a la red con aquello en lo que eres MUY BUENO, porque de no ser así, te desgastas.

En la actualidad el compartir se impone y va reemplazando a gran velocidad al “poseer”, de donde también surgen nuevos modelos de negocios basados en un sistema de intercambio de bienes y servicios, nuevas formas de emprender, que dibujan una economía compartida; y que ha germinado en el ámbito socio-cultural a nivel global.

Vivimos momentos en lo que muchas cosas sobran, lo que ha dado paso a nuevos hábitos de consumo y por consiguiente de relacionarnos entre iguales o por lo menos permitir, que aquel que no puede tener, pueda por lo menos probar. Aquí se evidencia la importancia que tiene la Red (network) como sistema relacional que apunta a compartir información, productos o servicios y que arroja como resultado el bien común. Así observamos que surgen plataformas bajo el concepto conocido como peer-to-peer (red entre pares o red entre iguales).

Tanto el networking (como actividad) como los equipos, deben ser colaborativos, sabiendo que éstos se sustentan en las relaciones y las redes efectivas de intercambio de valor que platean la co-creación. Por lo tanto, se trata de un enfoque de colaboración en red, basado en la ayuda mutua y especialmente en el deseo de trabajar o crear algo juntos.

La colaboración está determinada por dos componentes, más una herramienta que tengo en observación (2 + 1). Si estos dos elementos se acompañan, con las nuevas herramientas tecnológicas, tendremos la oportunidad de relacionarnos de otra forma, asegurando mayor inclusión y poder de decisión, por lo cual, permite ajustarse al interés general, sin socavar, ni subestimar nuestros intereses personales y profesionales. Es decir, visto desde lo individual y local hacía el entorno, hacia lo colectivo y global.

Con estos componentes básicos aseguramos beneficios mutuos, económicos, sociales, emocionales, profesionales, intelectuales, etc. La inteligencia colaborativa es una evolución de la inteligencia colectiva y ha dado paso nuevas formas de hacer negocios basados en el bien común, gracias a la contribución de los actores, y en la que resalta el “Networking Colaborativo” como ese recurso útil en la creación de redes profesionales y empresariales.

Por otra parte, en lo personal y profesional para que lograr colaborar de forma óptima, es necesario que revisemos, en primer lugar, nuestra vocación, habilidades, dones y talentos, puesto que es lo que permitirá saber aquello que tenemos y lo que estamos dispuestos a compartir, intercambiar u ofrecer. Es decir, la red o el equipo en el que participas debe parecerse a ti, porque es la única forma de que sea realmente sólida y de calidad en el caso de las redes) u óptimos (en el caso de los equipos) para que crezcan de forma orgánica, sean dinámicos, eficientes y por consiguiente, se retroalimenten.

Todo aquello que precede a la palabra “colaborativo”, debe tener 2 + 1 ingredientes claves:

1. Compartir aquello que haces con excelencia, aquello que se te da a la perfección, de forma mágica y que además disfrutas haciendo.

2. Compartir aquello que te sobra, ya sea porque lo tienes en abundancia o porque simplemente ya no lo necesitas o no lo usas.

+ 1. Blockchain, entre otras, como esas tecnologías que se perfilan de gran oportunidad en todos los sectores a nivel mundial, puesto que otorga poder a cada ser humano. Estas tecnologías aun no alcanzan la madurez necesaria, pero se avanza a paso firme y de forma exponencial; mientras se van desarrollando, se experimenta con ellas, se comprenden y se aplican

“Lo colaborativo promete impulsar entre todos un impacto positivo en equipos, empresas y en la sociedad, pero será necesario revisar cómo lo hacemos”

Es evidente que con la colaboración puedes obtener soluciones más rápidas y óptimas a tus problemas, puesto que aporta nuevas ideas, perspectivas y formas diversas que traspasan los límites de la colaboración per se, y las fronteras físicas reales, permitiéndote apoyar y ser parte de centenares de redes o equipos internacionales o solicitarles información para infinidad de temas o supuestos problemas.

Seguramente, como la colaboración es intangible no sepas como medirla o cuantificarla, ya que es invisible, no es material, pero te garantizo que es real, además de muy auténtica puesto que se da, gracias a la voluntad de las personas involucradas que desean resolver un problema juntos permitiendo que se produzcan resultados excepcionales, no sólo buenos y satisfactorios, si no en experiencias fascinantes.

Lo colaborativo es un activo intangible, invisible pero perceptible, es real. Es decir, la habilidad invisible más importante es la habilidad de colaborar, puesto que todos los involucrados deciden por voluntad propia, compartir por el placer de compartir y no se rigen por un contrato, por lo que esto garantiza resultados extraordinarios.

A muchos de nosotros se nos hace cuesta arriba ayudar o colaborar, porque no lo estamos haciendo de forma correcta. Para saber exactamente cómo y con qué podemos colaborar, en mi próximo libro que presentaré este mes de septiembre; propongo que hagamos dos listas, una de “Favores por Hacer” con el fin de descubrir cuáles son esas cosas con las que podemos colaborar y a quien vamos a ayudar. Es decir, será necesario identificar aquellas habilidades, cosas y acciones con las que puedes ayudar; según tu experiencia, hobby, cosas que ya no estas utilizando y puedes compartir con otros. Seguramente tengas algunos contactos claves de algún sector o institución que puedas compartir para que otros se beneficien. ¿En que eres muy bueno para ofrecerte a colaborar con algún proyecto o idea?

Luego está la lista de “Personas por Ayudar”, teniendo la anterior bien definida, se trata de ubicar en tu red, aquellas personas a las que puedes ayudar, según tus atributos, tus pasiones, tu experiencia laboral o según esas cosas que tienes en abundancia, que no utilizas y pueden pasar a mejor vida.

Esta es la forma óptima de colaborar y aportar valor, de lo contrario nos desgasta, podemos llegar a decepcionarnos y esto nos lleva a la frustración. Sin estos ingredientes no lo haces desde la excelencia, desde la abundancia (aquello que te sobra y te apasiona), no lo haces desde la completitud y la autenticidad.

Ahora, sólo te toca contrastar estas dos listas y tener en tu radar a aquellas personas o instituciones a las que es posible aportar un gran valor como voluntario. A nivel corporativo y profesional, esto debería ser una práctica a aplicar a todos los miembros y actores de una empresa, y hasta para fichar a personas; ya que garantiza que los equipos sean realmente óptimos y colaborativos.

 

Marlon Molina

Nohelis Ruiz Arvelo

Licenciada en Relaciones Internacionales (UCV), DEUG Économie et Géstion (Paris-Sorbone) y algunos Masters en Negociación, Marketing & Producto, e-commerce & Redes Sociales. Autora del libro “Triunfa haciendo Networking” y de la colección “Para Dummies” 2018 de Planeta Libros. Emprendedora, consultora, estratega, formadora y conferenciante experta en networking y posicionamiento personal, fundadora de Planchic. Madrid, España.



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