Innovación

Cómo una idea de hace 150 años puede ayudarte a mejorar la competitividad de tu empresa hoy

El invento más importante de Edison fue el propio proceso científico de invención

Bill Waid
Director de tecnología en FICO
 

El científico estadounidense Thomas Alva Edison llegó a registrar más de 1.000 inventos a lo largo de su vida y, sin embargo, el que para muchos expertos fue su hallazgo más importante nunca pudo patentarse. Según los historiadores del Edison Innovation Foundation y del Thomas Edison Center, “el invento más importante de Edison fue el propio proceso científico de invención”.

Cuando Edison abrió su “factoría de inventos” en Menlo Park (Nueva Jersey) dejó claras sus intenciones: aplicar los principios de la producción en masa al modelo de inventor solitario creando un proceso en el que todas las partes –científicos, mecánicos, diseñadores…- pudieran colaborar en un lugar común en el que investigar, desarrollar y fabricar nuevas tecnologías. Y así ocurrió: en el laboratorio de Edison nacieron la máquina copiadora, el fonógrafo, la bombilla de filamentos, la lámpara eléctrica, las imágenes en movimiento…

La idea de la factoría de Edison tuvo éxito porque permitió reunir a un “dream team” de ingenieros, físicos, mecánicos e incluso artesanos provenientes de Europa y EEUU en un único lugar para trabajar juntos de forma colaborativa, compartiendo experiencias y los resultados de sus experimentos, asesorándose unos a otros y desafiándose entre ellos para conseguir las mejores respuestas ante cualquier reto.

Edison animaba a sus compañeros a tomar parte en la disección de ideas, en el análisis de cualquier problema, en el desarrollo de pruebas de concepto, siempre para alcanzar soluciones óptimas. La diversidad de perfiles que participaban en el grupo facilitaba el debate científico pero, además, proponía la entrada de nuevos pensadores que podían aportar ideas diferentes para la creación comunitaria. De hecho, la ayudante de Edison decía de él que en realidad “Edison es un nombre colectivo que significa el trabajo de muchas personas”, siempre bajo tres premisas: colaboración, innovación y aceleración.

Casi 100 años después de la muerte de Edison, su idea revolucionaria no puede estar más de moda. Hoy en día, las empresas de cualquier industria se encuentran bajo una presión muchas veces insoportable para crear sus propias factorías de inventos, para desarrollar productos de próxima generación o para lanzar servicios al mercado más rápidamente que su competencia. Según un estudio de McKinsey, los directivos actuales creen que para 2026 la mitad de la facturación de sus respectivas empresas provendrá de productos o servicios que aún no existen. Y, precisamente debido a la necesidad de acelerar los procesos para producir nuevos servicios, IDG cree que dos de cada tres compañías necesitan de un enfoque similar al del laboratorio de Edison, que podría ser una plataforma de toma de decisiones corporativas que sirva para coordinar los esfuerzos en transformación digital.

De hecho, una plataforma puede ofrecer el mismo resultado que la factoría de Edison pero, adaptada a nuestros tiempos: en lugar de compartir un mismo techo, conviviendo en una nube. A pesar de lo que puedan creer muchas organizaciones, desplegar una plataforma no tiene por qué ser costoso ni difícil, ya que, en definitiva, no es más que una forma de unificar las infraestructuras y permitir la interoperabilidad entre los recursos existentes para facilitar la colaboración y las sinergias entre procesos, personas y tecnologías. En una plataforma se crean también las bases para poder experimentar nuevas formas de relacionar activos y datos para tomar decisiones diferentes y desarrollar rápidamente soluciones, servicios e incluso líneas de negocio.

Pero, probablemente, la mayor ventaja de una plataforma es la capacidad de realizar simulaciones, algo a lo que, lamentablemente, Edison no tuvo acceso. Cuando el científico estaba desarrollando una bombilla eléctrica previó unos tres o cuatro meses de trabajo, pero tardó más de un año, debido a los costes y a la necesidad de desarrollar más de 10.000 prototipos, algo que hoy tomaría tal vez un par de días. La simulación permite modelar estrategias y decisiones de forma muy rápida y con datos reales. Llevar a cabo cambios o variaciones para comprobar otras opciones y llegar al resultado óptimo es, asimismo, muy sencillo.

En definitiva, aprovechar la idea de la producción en masa y aplicarla a las estrategias de colaboración, innovación y aceleración puede transformar la manera en la que una organización se dirija al mercado, de la misma forma que revolucionó la manera de inventar en los tiempos de Edison.



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