Actualidad | Artículos | 24 SEP 2015

¿Por qué no ha tenido éxito la norma ISO 21500?

Un estándar internacional de gestión de proyectos, sin pena ni gloria.
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Moisés Robles

 

Si usted, amable lector, no sabe de qué trata la norma ISO 21500, no se preocupe, en el resto del artículo le proporcionaremos unas nociones mínimas.

Además, no tiene por qué sentirse mal: el siempre útil Google Trends nos informa que el número de búsquedas relativas a ISO 21500 es muy pequeño en comparación con otras normas ISO de gestión más conocidas (ISO 9001, ISO 14001, ISO 27001, etc.).

Sin embargo, es una norma del máximo interés. La norma ISO 21500:2012, o su hermana gemela española UNE-ISO 21500:2013, trata de la gestión de proyectos. De hecho se titula “Directrices para la dirección y gestión de proyectos” y recoge una serie de recomendaciones para la gestión de proyectos que se pueden usar por cualquier tipo de organización y para cualquier tipo de proyecto, con independencia de su complejidad, tamaño o duración.

Entonces, si admitimos que una gran mayoría de las compañías organizan sus actividades en forma de proyectos, ya sea para desplegar las estrategias de cambio o transformación interna, ya sea para crear productos únicos o prestar sus servicios… ¿Por qué esta norma ha obtenido tan pobre acogida?

Los motivos que se me ocurren son varios:

 

1. Escasa publicidad

El escaso, por no decir nulo, mecanismo de marketing y publicidad de la International Organization for Standardization (ISO) no facilita la divulgación de las nuevas normas.

Así pues, esta difusión queda en manos de las organizaciones que pueden esperar algún beneficio de la misma, tales como empresas de servicios de consultoría y formación. Sorprendentemente, y salvo contadas excepciones, estas organizaciones no han hecho las inversiones precisas para incorporar esta norma a sus catálogos de servicios.

 

2. No es una norma de requisitos

Quizás sea el punto más influyente. Las empresas utilizan las normas ISO de gestión con diversos objetivos, siendo los principales:

  • Organizar sus actividades de acuerdo a un modelo estándar, que proporcione claramente un conjunto de condiciones a cumplir (“requisitos”).
  • Certificar sus sistemas de gestión de acuerdo a un estándar internacional, que acredite objetivamente la calidad de los mismos y les proporcione ventajas competitivas.

ISO 21500 es una norma de “directrices” (recomendaciones), no contiene requisitos y, por tanto, es difícilmente certificable. No obstante, AENOR facilitó ese camino diseñando un esquema de certificación nacional.

 

3. El cansancio normativo

Hay empresas que han implantado ISO 9001, ISO 14001, ISO 27001, ISO 20000-1, etc. Aunque dispongan de un buen sistema integrado de gestión, mantener los requisitos de muchas normas, a veces muy exigentes, puede ser complicado y costoso.

 

4. El auge de los métodos ágiles

La norma nace vinculada a métodos de gestión de proyectos “predictivos” o “tradicionales” en vez de a métodos ágiles.


 

 

 

 

 

 

 

 

A pesar de las circunstancias anteriormente expuestas, la norma tiene un elevado interés para las organizaciones que gestionan un gran número de proyectos o proyectos de gran envergadura, y presenta las siguientes ventajas:

 

1. Concisión

En muy pocas páginas la norma proporciona toda la información precisa para fundamentar una gestión de proyectos eficaz.

 

2. Clara orientación a procesos

La estructura de la norma, articulada en procesos, facilita la implementación de los mismos, sobre todo si ya existe un sistema de gestión para otra norma ISO. Puede ser muy útil cuando una organización orientada a proyectos necesita establecer una oficina de proyectos y/o los procesos necesarios para su gestión.

 

3. Internacionalidad

Al ser una norma internacional, entre sus principales ventajas está la de proporcionar unos conceptos y vocabulario comunes para la gestión de proyectos, permitiendo que las relaciones y comunicaciones entre todos los interesados en cada proyecto sean más fluidas y homogéneas, máxime en el caso de países diversos.

 

4. Integración de otros marcos de referencia

La norma recoge e integra aspectos de los marcos de referencia para la gestión de proyectos más conocidos e utilizados.

Hay que resaltar que la estructura de la norma coincide fuertemente con la “Guía de los fundamentos para la dirección de proyectos (Guía del PMBOK®) Quinta Edición”, la guía de buenas prácticas de gestión de proyectos más extendida internacionalmente.

 

5. Aplicabilidad a numerosos tipos de proyectos.

Lo ágil está de moda y, sin duda, es la opción más eficaz para un determinado tipo de proyectos, sobre todo para aquellos que presentan requisitos muy cambiantes. Sin embargo, los métodos predictivos que sigue la norma siguen siendo los más recomendables para determinados proyectos de Tecnologías de la Información y, desde luego, los más adecuados para otros sectores como la construcción y la ingeniería.

 

Así pues, amable lector, si necesita gestionar adecuadamente los proyectos de su organización, o simplemente tiene interés en los temas de gestión de proyectos, no lo dude: esta norma debería estar entre sus referencias imprescindibles.

 

 

Moisés Robles

Consultor en gestión de servicios TI para PRO-3. Formador, implantador y auditor de ISO 20000. Sevilla, España.

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