Actualidad | Artículos | 11 MAR 2016

Por qué debe plantearse la convergencia entre sistemas OT e IT

Cómo dar respuesta a las exigencias crecientes en relación a los sistemas de soporte a las operaciones.
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Marcos Fernández Martín, Roberto Olmeda Arroyo y Marta Larrea Jaspe

La monitorización y control de plantas industriales, junto con otras tareas y/o activos de campo, tales como el transporte o la gestión de infraestructuras, son cada vez más intensivos en tecnologías de información, utilizándose esto como uno de los medios para asegurar su competitividad. Estos sistemas son los denominados sistemas OT (Operational Technology). Además, los datos que generan son cada vez más relevantes para el negocio. En este artículo exponemos cómo la gestión eficiente de estos sistemas OT, puede beneficiarse de una progresiva convergencia hacia las prácticas de gestión y tecnologías de los sistemas de soporte al negocio (IT).

La explotación integral y en tiempo real de la información generada por los equipos de negocio y de campo y/o planta, es cada vez más importante para las empresas.

La computación ha venido tradicionalmente aplicándose en el mundo corporativo a través de dos ramas fuertemente separadas hasta hace tan sólo unos años:

  • La informática como soporte a los procesos de negocio (IT), que permite estructurar y automatizar las tareas de compras y aprovisionamiento, gestión de ventas y cuentas de cliente, facturación, gestión de pedidos, gestión de nóminas, contabilidad, entre otros muchos procesos. Esta rama, ha estado generalmente dominada por grandes y conocidos actores de las tecnologías de la información, desde la industria de las aplicaciones empresariales hasta la industria de las infraestructuras de servidores, software de base y comunicaciones. Se trata de soluciones válidas y con carácter estándar para una gran cantidad de industrias al mismo tiempo, ya que ofrecen paquetes verticales que posibilitan la adaptación.
  • El software embebido en dispositivos, así como el de supervisión y control de procesos y/o activos. En este ámbito también existen una gran cantidad de actores, en muchos casos especializados en una industria o nicho de la misma. En ocasiones se trata de pequeñas empresas ofreciendo soluciones a medida a grandes empresas manufactureras o de infraestructuras, lo que ocurre rara vez en el caso de la informática de soporte a los procesos de negocio. Dentro de esta rama existe una importante dispersión de sistemas operativos, así como del hardware sobre el que se ejecutan, en la mayoría de ocasiones propietario y no estándar. En esta categoría se incluyen autómatas programables, controladoras, sistemas de supervisión y control (SCADAS), así como cualquier otro aplicativo que recoge o transmite información a algún proceso industrial o logística en campo.

En una situación difusa vienen estando desde hace unos años las soluciones informáticas utilizadas en gestión de laboratorios, activos, flotas, inventario en tiempo real o movilidad, entre otros.

Diferentes organismos y autores han convenido en utilizar una pirámide que clasifica los sistemas de una compañía según sus tiempos de respuesta: De negocio o IT (por ejemplo ERP), MES y planta (por ejemplo calidad, mantenimiento, planificación de producción, asignación de recursos, instrucciones) y automatización y control de máquinas (por ejemplo SPC, SCADAS, HMI, adquisición de datos).

Figura 1: Pirámide de los sistemas involucrados en la gestión de las operaciones

Varios son los factores que han contribuido a hacer cada vez más difusas las fronteras entre estos niveles de la pirámide, tanto a nivel de la tecnología como de la gestión. Entre ellos hemos identificado:

  • La creciente digitalización de los procesos productivos en la fábrica, y no sólo de negocio. Esto permite extraer una gran cantidad de datos útiles para la planificación de las operaciones por parte del personal de planta/campo y oficina. Del mismo modo, hace posible el control automatizado y remoto en función de dicha información. En este sentido, se advierte que ha aumentado la dependencia que tiene la planta/campo respecto de la informática de operaciones.
  • La virtualización y la nube privada o pública, que pueden ser también empleadas en una gran cantidad de sistemas de planta y campo con éxito.
  • Las prestaciones de las redes de comunicaciones, que permiten conectar las antiguas islas de información de planta/campo de manera estándar y más eficiente con los sistemas de negocio (siempre considerando los requisitos de seguridad pertinentes).
  • Mayores capacidades de los sistemas IT para la operación en tiempo real (aumento de potencia).
  • Las capacidades de movilidad de estos sistemas, dada su reducción de consumo, tamaño y peso.
  • La creciente importancia del análisis de grandes cantidades de datos procedentes de diferentes ámbitos de la organización (cliente, campo, línea productiva, transporte, compras, etc.) como un elemento para impulsar la productividad en un mundo hipercompetitivo.
  • Los Medios Sociales, que exigen mayor conocimiento y transparencia de lo que sucede en campo/planta.
  • La regulación y requisitos de sostenibilidad, cada vez más exigentes.
  • La conveniencia de intercambiar y compartir información proveniente de diferentes procesos, tanto en la oficina como en campo/planta, para mejorar el desarrollo de los propios productos y servicios.

La tecnología por si sola, sin una organización que la gestione, no es suficiente.

Existen numerosos retos tecnológicos en relación al creciente peso de lo digital a nivel de campo o planta, así como de la integración IT y OT. No obstante, destacamos también que existen retos organizativos. Estos retos guardan relación con el establecimiento de la estructura organizativa, los procesos, las herramientas, los recursos y los conocimientos necesarios para gestionar estas tecnologías de manera eficiente y eficaz, así como para explotar las sinergias, considerando las particularidades que poseen ambas. En qué medida y cómo deben interactuar los mundos IT y OT son cuestiones que se plantean de manera habitual.

En IT han existido generalmente unos procesos de desarrollo y gestión de aplicaciones, despliegue y administración, que estaban tradicionalmente planificados siguiendo un ciclo de vida del software o del hardware. En cambio, en OT, los sistemas son desplegados mayoritariamente por Ingeniería como una parte menor de una infraestructura de mayor tamaño, de manera poco estructurada y sin coordinación con IT. Esto impide su soporte y mantenimiento eficaz y eficiente, incrementando los costes en el largo plazo. Por lo general, la gestión de incidencias y peticiones en OT tiende a ser escasamente consistente, no existe inventario ni gestión de configuración y es habitual carecer de una estrategia y gestión de proveedores OT.

A nivel de organización, IT se viene caracterizando por disfrutar de una gestión “centralizada” por un CIO o CTO, con una estructura orientada a servicios a los clientes internos (en lugar de ofrecer simplemente tecnología), y con una atención al usuario estructurada y sistemática. En cambio, OT se caracteriza (a nivel general) por carecer de un service desk consistente, de analistas para desarrollar y comprobar las especificaciones e implementar proyectos, así como de otros roles relevantes, por ejemplo gestores de configuración y administradores. De manera habitual, estas cuestiones son delegadas en proveedores de manufacturing o en pequeñas empresas que originan desarrollos ad hoc.

IT lleva años enfrentándose a la rápida evolución tecnológica, buscando las últimas novedades. Esto conlleva el aprendizaje rápido de sus perfiles informáticos. Por el contrario, esta situación es nueva para OT, encontrándonos casos en los que está gestionada por perfiles de mantenimiento o eléctricos, con carencia de conocimientos de tecnología y gestión informática.


El impacto de cualquier incidencia en estos sistemas de soporte a las operaciones, en campo o planta, era relativamente bajo hasta hace poco tiempo.

En IT, una incidencia que interrumpa o degrade el servicio, impide el desempeño de las tareas de sus usuarios. Incluso en el canal online llega a detener la prestación del servicio al cliente: imposibilidad para acceder a la web y realizar pedidos, para acceder al soporte telefónico o web, etc. En cambio, hasta hace poco tiempo, un fallo en OT, en la mayor parte de los casos, simplemente causaba una disminución de la productividad, ya que la labor del sistema era sustituida temporalmente por el trabajo manual. En estos días, dado el incremento en la importancia del papel de la computación en la fábrica/campo, así como las exigencias en productividad hacia las industrias de los países desarrollados, han situado en una posición de criticidad a los sistemas de soporte a las operaciones.

Sin embargo, la realidad de estos sistemas de soporte a las operaciones no siempre se corresponde con su criticidad: sistemas sin mantenimiento en vigor y sin un soporte definido, disparidad de tecnologías, duplicidades y soluciones ad-hoc pensadas para el corto plazo.

La experiencia ganada a lo largo de años de gestión IT se puede aplicar a estos sistemas de soporte a las operaciones, si bien existen ligeras diferencias.

Los sistemas de soporte a las operaciones pueden verse beneficiados si se aplican las mejores prácticas derivadas de los sistemas de información de negocio. Así, por ejemplo, la dispersión tecnológica puede reducirse, trabajando en una estrategia y arquitectura común. La carencia de mantenimiento con una gestión más estratégica de proveedores y soluciones. La de soporte, extendiendo y adaptando a OT la función de centro de soporte de IT, que incluso puede presentar sinergias. Igualmente, un proceso de gestión de cambios y despliegues puede contribuir a ordenar, racionalizar y facilitar el mantenimiento a un menor coste de todos estos sistemas OT.

Desde el punto de vista tecnológico, una función OT no integrada con IT (en la medida de lo posible), es un obstáculo para obtener todo el potencial.

Figura 2. Diferencias tecnológicas entre IT y OT

Tal y como muestra la figura 2, existen diferencias tecnológicas entre IT y OT a nivel de entorno, compatibilidad, seguridad, homogeneización y comunicaciones. Estas diferencias se deben tener en cuenta, pero no impiden la explotación de sinergias y la integración entre ambos mundos.

 

 

Marcos Fernández Martín

Director en Altran Business Consulting. Madrid, España.

 

 

Roberto Olmeda Arroyo

Senior Associate en Altran Business Consulting. Madrid, España.

 

Marta Larrea Jaspe

Directora de Desarrollo de Soluciones en la división de Industria de Altran. Madrid, España.

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