Actualidad | Artículos | 13 FEB 2015

Ordenando Bits

Algunos pensamientos sobre por qué escogimos ingresar al mundo de la tecnología.
HP Estudiantes y monitores
Diego Vásquez

Este es el primer artículo de una serie de escritos de opinión, que estaré presentando acerca del tema del desarrollo profesional y la educación en temas informáticos. Hablaré en esta ocasión a modo introductorio, sobre la tendencia en la cual muchos jóvenes profesionales no están optando por carreras en el área informática, y algunas situaciones puntuales al respecto.

Si hay algo que le gusta hacer a los científicos es encasillar conceptos abstractos, y aún más les gusta venderlos con nombres llamativos. En este contexto, a la Entropía la podríamos liberalmente definir como la medición del nivel del orden de las cosas. Pero… ¿Qué tiene que ver esto con los informáticos? ¡Pues todo! Lo que nosotros, los profesionales de la tecnología, hacemos no es más que es Ordenar Bits: es nadar contra la corriente (o movernos contra la flecha del tiempo, como diría un físico); es lograr hacer saltar los transistores de nuestros computadores exactamente de esa forma especial que llene nuestras más apremiantes necesidades, a nuestro gusto y más precisos deseos. Para que eso ocurra se requiere por supuesto trabajo y energía, ¡Y he ahí el tema!

Desde que tuve acceso directo a mi primera computadora (en el menos visitado de los cubículos de una feria de pueblo), supe que cuando fuese grande, yo también quería aprender a ordenar bits. Naturalmente, en esa primera instancia fue poco lo que logré y mucho menos lo que entendí, sin embargo, desde entonces siempre me ha atraído  el misterio que rodeaba a esa tecnología, cómo funcionan las computadoras y hasta dónde nos pueden llevar. Probablemente otros profesionales de la tecnología habrán encontrado diferentes fuentes iniciales, primitivas de inspiración, pero creo que esa fascinación por la computación misma, como origen y fin de lo que hacemos, es lo que nos movió inicialmente y sigue empujando a muchos de nosotros a querer hacer más y mejores cosas a través de la tecnología.

Para las generaciones más recientes las computadoras no tienen ya ese intrínseco encanto, pues los más jóvenes han nacido y crecido rodeados de computadoras y de comunicación electrónica, a tal extremo que ni siquiera reconocen ya como elementos tecnológicos muchos de aquellos que son parte integral de su vida cotidiana. No nos ha de sorprender entonces lo que desde algunos años vienen anunciando Bill Gates y otros: que existe un bajo interés en las carreras tecnológicas y una consecuente brecha creciente entre la oferta y la demanda de profesionales de la tecnología.

De aquellos jóvenes que por algún motivo sí han despertado ese particular interés por la tecnología misma, posiblemente algunos terminarán siendo parte de esa pequeña élite de diseñadores de hardware o eruditos de la programación que año tras año alimentan la insaciable hambre de la sociedad del “próximo gadget”. Otros más, con diversísimas motivaciones individuales, lo harán también a diferentes niveles, intentando satisfacer las necesidades de equipos, aplicativos y servicios cada año crecientes.

Estos mismos “nuevos jóvenes” sin embargo, sacan provecho de la tecnología en un nivel de abstracción mucho más alto, ignorando completamente a la tecnología misma y concentrándose plenamente en su aplicación, un claro ejemplo de esto es el fenómeno combinado en el cual el blogging (y los video blogs), los wikis y particularmente la eficiencia por la cual los motores de búsqueda hacen disponible en una forma pura, brutal, una aparentemente infinita cantidad de conocimiento a todo el que está interesado, ha logrado romper las cadenas de la estructura que imponían los canales tradicionales de publicación y distribución de una forma que apenas estamos empezando a entender.

Creo que no ha llegado aún el momento en el cual los profesionales y entidades de enseñanza en general hayan logrado visualizar plenamente cuán radical será el cambio de paradigma de los procesos de aprendizaje que han de venir, una vez madure e inicie el proceso de universalización del conocimiento que he mencionado. Especialmente aquellos que se dedican a la enseñanza de/en tecnología, deberán encontrar nuevas formas de incentivar a las futuras generaciones. Probablemente para algunos será, sin embargo, una repetición de la historia… ¡el querer poner en orden algunos bits!

 

Diego Vásquez

Ingeniero Electrónico, con 20 años de experiencia. Actualmente, es Gerente de Informática en una organización sin fines de lucro, Profesor Universitario y Asesor Tecnológico en una Asociación de Apoyo a Negocios. Ciudad de Panamá, Panamá.

 

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