Actualidad | Artículos | 26 FEB 2016

Hoy las TICs mejoran nuestras vidas, pero podrían igualarnos más

Compartir conocimiento pluridisciplinar, reforzaría el carácter social de las nuevas tecnologías.
smart home
Juan Carlos Ramiro

Resulta gratificante observar cómo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación van, sin buscarlas explícitamente, aportando soluciones y recursos que favorecen o facilitan la actividad como ciudadanos, a miles de personas con discapacidad o limitaciones, entre las que hallamos a las personas mayores.

En las primeras grandes ferias tecnológicas de cada año, en las Vegas o Hannover, se pueden observar siempre desarrollos que, sin estar diseñados para necesidades especiales, pueden servir para eliminar barreras de acceso a las TIC’s, y facilitar la vida y autonomía de las personas (consumidores). Y en esta primera gran feria del 2016, el CES de Las Vegas, lo hemos vuelto a ver. Por ejemplo, ya nos encontramos de forma habitual con portátiles, tabletas o smartphones de los principales fabricantes que incluyen diversos sistemas de autentificación, de forma que casi podríamos decir que adaptables en función de las capacidades funcionales de “su dueño”. Sistema de autentificación y bloqueo por la vista, por la huella dactilar o gestual, que vienen a completar la tradicional password o contraseña y usuario. Y esto no es intrascendente, en absoluto; si facilita la vida a cualquier usuario, que puede elegir a su gusto, pensemos en alguien que tiene limitaciones intelectuales o cognitivos, con dificultades para recordar o interactuar, ¿No es una verdadera ayuda poder identificarse y acceder a su terminal mediante su huella, su iris o un gesto elemental?.

Volvemos a la paradoja de siempre: lo que a muchos simplemente les facilita o permite elegir, para otras muchas personas puede ser la clave entre poder usar o no algo. Es el caso, también y un ejemplo más, de los zapatos inteligentes presentados en el CES de este 2016, que se adaptan a tu pie, regulan la temperatura, y ajustan el zapato mediante una app; es decir, una persona que no tuviera destreza manual o fuerza para utilizar cordones, y los necesitara, tendría solucionado el problema.

Así, junto a los nuevos modelos de televisores inteligentes o samrt tv en 4k y pantallas gigantes, curvas o enrollables; nuevos modelos de drones o coches inteligentes, también se han podido ver (allí, porque no salen en titulares) aplicaciones para tabletas, para ser utilizadas por personas con autismo y discapacidad intelectual, potenciando su capacidad cognitiva; o las utilidades en rehabilitación o educación inclusiva que se están descubriendo con la evolución de la tecnología Kinect de Microsoft, o los diversos aparatos electrónicos de consumo doméstico (lavadoras, neveras, hornos, cafeteras…) bajo el paradigma de Internet de las Cosas, IoT, que pueden ser una verdadera revolución en la autonomía para aquellos millones de personas, usuarios y al tiempo consumidores, con limitaciones funcionales severas. Aparatos que detectan la necesidad, gustos y hábitos, y que dentro de poco tiempo, van a estar presentes entre nosotros. Como canta Serrat en su bella loa: “Es caprichoso el azar": "… fue sin querer, no te busqué, ni me viniste a buscar…”, pero ahí van apareciendo, recursos tecnológicos que facilitan la vida a quienes más los necesitan por sus limitaciones.

Frente a la corriente negativista que centra su diálogo en las nuevas brechas sociales que pueden producir las NT, que son ciertas, creo que es necesario una visión objetiva del estado de la cuestión, para ver que los beneficios que hasta ahora están proporcionando a las personas con discapacidad o diversidad funcional son, con diferencia, muy superiores a los perjuicios, sin olvidar ni negar, por supuesto, que todavía deben perfeccionarse mucho. Es totalmente cierto que hay que poner en el mercado terminales móviles adaptados a las personas con dificultad de movilidad en las manos, personas sordas o con discapacidad auditiva, ciegas, o mayores con parkinson, por ejemplo; pero aún así, y sin perder de vista que se deben garantizar modelos totalmente usables para todas las necesidades, el teléfono móvil, la smart tv ya presente en nuestro salón, la tableta, el nuevo wearable… con su imperfección en el uso para todos, genera más virtualidades que defectos. Esto mismo ocurre con el sector audiovisual, los ordenadores y sus aplicaciones, y la información y servicios relacionados con internet. Puesto que conocemos el problema, debemos trabajar el diamante en bruto que suponen las TIC’s para convertirlas en un diamante perfecto para la sociedad y para todos.

Sin duda, la utilización de las TIC’s ha producido avances importantes en el acercamiento de las personas con discapacidad al ejercicio de sus derechos en todos los campos: educación, trabajo, cultura o comunicación. La posibilidad de realizar una parte, cada vez mayor, de gestiones a través de la administración electrónica, es evidente que suaviza las barreras para muchos ciudadanos, pero no para todos, que necesitan determinadas condiciones de accesibilidad y usabilidad. El campo que nos abren las videoconferencias para la comunicación de personas sordas o con discapacidad auditiva tiende a eliminar otra barrera, importantísima y fundamental. Los SMS, fueron un hallazgo para estas personas (ahora sus evoluciones, como Whatsapp), cuando nunca se pensaron para que fueran útiles a personas con discapacidad sensorial.

No obstante, es necesario dar un impulso trascendental, haciendo que todos los actores de esta sociedad de la información y la comunicación se comuniquen entre ellos. El informático sabe de microchips y redes, el profesional social de las necesidades de los ciudadanos, el legal del campo normativo, el profesional de la educación de cómo enseñar, el experto en accesibilidad y usabilidad en eliminar barreras digitales, … Si esta nueva sociedad aprende a comunicarse, mejorará, y la tecnología empezará a ser verdaderamente social. La comunicación permanente y sistemática permitiría que ante innovaciones emergentes, por ejemplo, como la realidad aumentada, cada profesional aportase sobre aquello de lo que sabe. Seguro que si se tomaran como hábito las tertulias periódicas de todos, donde compartir conocimientos “en directo y cercanía”, como antaño nuestros intelectuales, en torno a una mesa camilla, o tomando una infusión en cualquier café, avanzaríamos más. La generación de las TIC’s no genera aprendizaje por sí sola.

 
Marlon Molina

Juan Carlos Ramiro

Licenciado en Derecho y Máster en Tecnologías de la Información y Comunicación por la UNED. Ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en empresas públicas y privadas, destacando su trabajo como Asesor de la Secretaría de Estado, y Director General de políticas sociales en varios ministerios (2004 a 2010). Actualmente, Director de accesibilidad en CENTAC y Vicepresidente de la Fundación de Tecnología Social. Madrid, España.

 

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